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Palabras sabias de mi madre sobre la profesión: ¡Nunca lo dejes de lado!

Palabras sabias de mi madre sobre la profesión: ¡Nunca lo dejes de lado!
 

Nunca sentí que ser mujer me detendría en mi camino hacia donde quería llegar. Esto bien podría ser un testamento de mi personalidad explosiva, pero realmente refleja cómo fui educada.

Hoy en día, soy la primera Presidenta del grupo de la compañía de Janssen de Europa, el Medio Oriente y África. ¿Cómo llegué hasta aquí?

Suelo mirar hacia atrás y me siento bendecida. No siempre fue fácil, pero definitivamente valió la pena.

Como muchas jovencitas, yo admiraba a mi madre, en especial por ser una de las pocas mujeres de su época con un título en química. Esto marcó el camino de mi interés por la ciencia, y también alimentó mi convicción de que, como mujer, podía lograr lo que quisiera, fuera o no convencional.

Como siempre decía mi madre: ¡Nunca dejes de lado lo que quieres hacer!

Cuando comencé a formar parte de la industria farmacéutica, el ambiente era principalmente, pero no exclusivamente, ocupado por hombres. Sobre esta base, mi personalidad vocal y directa no caía bien.

Por esa misma época, me casé, por lo cual las cosas iban bien en el hogar y en el trabajo. Había encontrado mi nicho, disfrutaba lo que hacía y de a poco, comencé a subir en la escalera profesional.

Al principio, no lograba comprender totalmente lo que mi madre quería decir cuando me alentaba a no dejar de lado lo que quería. Pero luego, nació mi primera hija, Rosie. La enorme emoción de ser una madre nueva se mezclaban con sentimientos de incertidumbre sobre de qué forma esto podría afectar mi carrera.

Como muchas madres que trabajan, sentí la carga de querer tenerlo todo: de estar presente en todos los momentos importantes de la vida de mi hija, pero sin perderme jamás una reunión de trabajo. Sentía que debía hacer algunas concesiones, ¿pero cómo podía hacerlo? Como una profesional ambiciosa y una madre dedicada, ¿cómo podía solamente dedicarme a una de esas tareas?

Con las palabras de mi madre haciendo eco en mis oídos, me enfrenté a uno de mis mayores desafíos. Finalmente, llegué a una conclusión y acepté algo muy simple: No puedo ser la mujer maravilla para todos, todos los días. Y me niego a sentirme avergonzada o fracasada por esto.

Afortunadamente, me encuentro en un trabajo que comprende que mi familia es una prioridad y me da el tiempo que necesito para estar con ellos. También tengo un esposo maravilloso que comparte las tareas del hogar y es un gran apoyo para mi carrera, porque sabe que no quiero dejar el trabajo.

Después de todos estos años de ascender a posiciones cada vez más elevadas en el trabajo y ver a mis dos grandiosos hijos graduarse, ¿quién dice las mujeres no pueden ser exitosas en sus carreras y en sus roles como madres? Al menos eso es lo que le digo a mi equipo y a mi propia hija.

No es para nada sencillo, pero al priorizar el tiempo y nunca dejar de lado lo que es importante para usted, puede tenerlo todo. Bueno, quizás no todo siempre, pero en los momentos que todo sale bien, realmente se siente que se puede.