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Enfermedades Infecciosas

Janssen en enfermedades infecciosas

La demanda mundial de antibióticos se mantiene alta debido a la creciente resistencia y al mayor riesgo de infecciones graves tanto en pacientes inmunodeprimidos como en poblaciones envejecidas. Nuestro objetivo es transformar la vida de las personas y mejorar la sanidad combatiendo las enfermedades infecciosas en todo el mundo.

La sólida base de nuestra ciencia y nuestras innovadoras ideas nos permiten ofrecer avanzadas soluciones para importantes necesidades no cubiertas, como el VIH, la tuberculosis, la hepatitis C y antibióticos para infecciones graves. Estamos promoviendo colaboraciones únicas para el desarrollo de una gama de soluciones compuesta por fármacos más eficaces, tratamientos preventivos, diagnósticos y biomarcadores para distinguir entre distintos subtipos de una afección.

Vida al límite

Hasta la fecha el SIDA ha matado a 25 millones de personas, lo que lo convierte en una de las pandemias más destructivas de la historia. Está causado por el virus del VIH, que invade células del sistema inmunitario y así abre la puerta a infecciones mortales. El virus del VIH se copia en el ADN de una célula, de modo que ésta fábrica virus. El VIH es peor revisor que las células y suele copiar su ADN incorrectamente, así que los nuevos virus son muy distintos al original. La dificultad del tratamiento del VIH estriba en que cambia constantemente.

Un intruso en el sistema

Un tercio de la población mundial está infectada con la bacteria que causa la tuberculosis (TB), y cualquier infectado tiene una probabilidad del 10% de padecer TB a lo largo de su vida. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados tienen más riesgo de desarrollar esta enfermedad pulmonar a menudo mortal. Los enfermos de SIDA, por ejemplo, tienen diez veces más posibilidades de desarrollar TB y suelen vivir en países en vías de desarrollo en los que la infección por TB además es más prevalente. Por ejemplo en África entre el 30 y el 50% de la población está infectada con TB, frente al 5% en occidente.

Esperanza de una cura

El primer antibiótico para tratar la TB se descubrió hace 50 años, pero el tratamiento sigue siendo muy difícil. Los pacientes tienen que tomar cuatro antibióticos ininterrumpidamente durante un periodo de entre seis y nueve meses, lo que para muchos resulta complicado. Si no se toman los antibióticos, la bacteria entre 10 millones que sobrevive al tratamiento tiene tiempo de multiplicarse y expandirse. Por tanto, sigue la búsqueda de un fármaco que pueda tratar la TB con más rapidez y matar a la bacteria que sobrevive al tratamiento con los antibióticos existentes.